Solidaridad con Parroquias Hermanas

Chanchitos

Recordemos el miércoles de ceniza, día con el cual iniciamos nuestro camino de cuaresma.   Con el se nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.

Por eso se nos dio una alcancía, un chanchito, para que lo lleváramos, en forma voluntaria, conscientes de que como familia, le echaríamos todas las monedas que nos van quedando, como propósito de nuestra vivencia cuaresmal. Esta actividad, tiene su fin, la ayuda a   parroquias hermanas más necesitadas. Como bien dice el “hablador” que entregamos junto a los chanchitos, “No seamos indiferentes”, fortalezcamos nuestros corazones a través de la solidaridad y la oración,  no podemos ser indiferentes al dolor de muchas personas, a las necesidades parroquiales, a las necesidades de las pastorales sociales que se retribuye en ayuda a hermanos de escasos recursos en situaciones de crisis, apoyemos nuestra campaña de chanchitos, pongamos una moneda y cuando la echamos solo pensemos en el bien que vamos a hacer a una persona que no conocemos pero que estará muy agradecida con lo que recibirá de todos nosotros.  Veamos a Cristo en el hermano.  Ah, y no se le olvide, el Jueves Santo se recogen.  Contamos contigo.